Luego de la derrota de Argentina frente a Brasil en la final de la Copa América, se alzaron voces de repudio a los chapuzones previos en la pileta del Hotel Maruma de Maracaibo. Voces similares pueden escucharse, pero en portugués, si es que los muchachos de Dunga no consiguen derrotar a Ecuador en el regreso al mítico Maracaná (el último juego fue un 5-0 a Bolivia en el 2000). Es que a pesar del magro debut frente a Colombia, en el que no tuvo ideas ni ganas de quebrar el 0-0 final, pudo verse a Kaká, Robinho y Ronaldinho refrescándose en la pileta del hotel donde se aloja el campeón de América. Vaya momento para relajarse, cuando la prensa brasileña le pegó por el flojo arranque. Sin embargo, no hubo críticas a esa actitud. Pero si no le ganan a Ecuador…
Dunga tiene banca. Ganó el primer título importante que jugó y la Eliminatoria es larguísima. Por eso el DT, que en la previa de su primer partido en suelo brasileño grabó sus pies en la Vereda de la Fama del Maracaná, justificó los reproches: “Brasil siempre sale con la presión de la victoria, no importa el resultado del partido anterior, el peso de la competencia o el adversario”. Y hay promesa de mejora, aunque medida.
“Nadie debe ir al Maracaná a esperar una goleada. La hinchada debe tener paciencia si no convertimos en el arranque”, se atajó Kaká. Es que a Ecuador se lo respeta. No importa que haya caído como local ante Venezuela y que en la opinión pública hasta un empate suene a milagro. Tampoco que Luis Antonio Valencia, que juega en el Wigan de Inglaterra, se haya sumado a la larga lista de lesionados que tiene el técnico Luis Fernando Suárez (los argentinos Marcelo Elizaga y Javier Klimowicz, Kaviedes y Caicedo). En Brasil se atajan. No vaya a ser cosa que se ahoguen.