La Copa América, el torneo más antiguo del mundo de nivel de selecciones, pondrá en escena su edición número 42 en Venezuela, un país beisbolero hasta los cimientos pero que a pasos agigantados se metió en el fútbol.
Entre el 26 de junio y el 15 de julio, nueve ciudades de la tierra del Libertador Simón Bolivar recibirán la Copa por primera vez y en estadios renovados o nuevos que significaron una inversión en infraestructura de más de 1.000 millones de dólares.
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, más dos invitados, Estados Unidos y México, tomarán parte en el certamen.
Las ciudades involucradas en el mayor torneo regional de selecciones son Caracas, Maracaibo, Puerto La Cruz, Barquisimeto, Barinas, Puerto Ordaz, San Cristóbal, Maturín y Mérida.
De norte a sur y de este a oeste, la geografía llanera acogerá así una competición que casi nació con el siglo XX, gracias a la idea de algunos dirigentes de Uruguay, Argentina, Chile y Brasil, coincidente con el centenario de la independencia argentina.
En efecto, la Copa América, durante muchos años denominada Campeonato Sudamericano, se disputó por primera vez en 1916 aunque en ese debut el tradicional trofeo al ganador estuvo ausente.
La Copa, un gran tazón con basamento de mármol, fue comprada en una joyería de Buenos Aires en 3.000 francos suizos y se entregó recién en 1917.
Tiempos heroicos de largos viajes en barco o enormes travesías en ferrocarril, prehistóricas pelotas de cuero rematadas con tiento, futbolistas amateurs de bigotes enrulados hacia arriba y pantalones hasta la rodilla.
Todo eso en una sola postal, sin televisión, sin luces en los estadios y con la radio a galena como única intermediaria entre los hechos y el público.
De aquellas simientes con inequívoco olorcito británico surgieron equipos fabulosos que permitieron al Río de la Plata (Argentina y Uruguay) establecer un dominio primario, que aún hoy se refleja en la tabla vitalicia del torneo, donde albicelestes y charrúas son líderes absolutos con catorce conquistas per cápita.
Así surgieron futbolistas de la talla del uruguayo Héctor Scarone, el argentino Manuel ‘Nolo’ Ferreira y el brasileño Arthur Friendenreich -primer futbolista mestizo y mayor goleador auriverde de todos los tiempos-, quienes fueron enriqueciendo la memoria colectiva.
Después llegaron figuras del calibre de José Manuel Moreno (Argentina), Obdulio Varela (Uruguay), Domingos Da Guía (Brasil), Zizinho (Brasil), Alberto Spencer (Ecuador), Elías Figueroa (Chile) y Teófilo Cubillas (Perú).
Prácticamente ningún jugador importante escapó al embrujo de la Copa y varios de ellos se quedaron con las ganas de levantar el trofeo, entre los cuales nada menos que los dos más grandes: Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, y Diego Armando Maradona.
Pero no todo fueron rosas, porque en el tiempo transcurrido entre su instauración y el presente el torneo sufrió quebrantos y también vivió épocas de gran furor.
Luego de un arranque a todo tren, la Copa chocó entre 1929 y 1935 con los problemas que separaran a uruguayos y argentinos, rivales en la final del Mundial de 1930 en Montevideo que ganaron los celestes (4-2) pero que dejó heridas difíciles de cicatrizar.
Además, en las décadas de 1960 y 1970 el interés del público decayó sobremanera y recién recuperó bríos en los ochenta, cuando la televisión descubrió en la Copa una buena fuente de ingresos.
Las imágenes de Argentina-1987, Brasil-1989 y Chile-1991 llegaron a un sinnúmero de países dentro y fuera de la región, lo que permitió ampliar el cupo de participantes a doce, con dos invitados, generalmente de la Concacaf y en una oportunidad de Asia (Japón).
De esa forma las ediciones de Ecuador-1993, Uruguay-1995, Bolivia-1997, Paraguay-1999, Colombia-2001 y Perú-2004 adquirieron un valor agregado que se sumó al interés primario.
México y Estados Unidos fueron invitados a intervenir por primera vez en la edición ecuatoriana del torneo y con tal éxito que los aztecas, entonces dirigidos por el odontólogo Miguel Mejía Barón y comandados por el goleador Hugo Sánchez, alcanzaron el vicecampeonato.
La historia reciente de la Copa se escribió con victorias de Brasil en Bolivia-1997, nuevamente Brasil en Paraguay-1999, Colombia en Colombia-2001 y Brasil en Perú-2004.
En ese sentido la Copa ganó terreno y llegó a Venezuela en plena expansión al concluir un calendario regional que ya tocó a todos los países de América del Sur.
Ese calendario se reiniciará en 2011 cuando el torneo se traslade a Argentina o Chile, aunque de hecho México podría convertirse en la próxima sede del certamen en caso de decidirse la realización de un campeonato extraordinario en 2009.